martes, 31 de mayo de 2011

CÁMARAS DE COMERCIO

Eliminación de la obligación de pertenecer a las Cámaras de Comercio y al pago de la cuota cameral
             El pasado 3 de diciembre en el Boletín Oficial del Estado se publicó el Real Decreto-ley 13/2010, de 3 de diciembre, de actuaciones en el ámbito fiscal, laboral y liberalizadoras para fomentar la inversión y la creación de empleo.
             Entre otras medidas, que lo que pretenden es eliminar aquellas cargas económicas que recaen sobre las empresas de forma directa, se encuentra la instauración de la voluntariedad de pertenencia a una Cámara de Comercio y del correspondiente pago del recibo cameral.
            Para ello en el citado Real Decreto se procede a una modificación de la Ley 3/1993, de 22 de marzo, Básica de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación que estableció con carácter obligatorio para todas las empresas y que ha servido de fuente de financiación principal de las Cámaras.
Artículo 4. Modificación de la Ley 3/1993, de 22 de marzo, Básica de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación.
              El anterior artículo en el apartado siete establece la modificación del art. 13 de la Ley 3/ 1993y su texto literal dice:
Siete. Se modifica el artículo 13, que queda con la siguiente redacción:
«Artículo 13. Obligación de pago y devengo de la cuota cameral.
1. Estarán obligados al pago de la cuota cameral quienes ejerzan las actividades del comercio, la industria o la navegación a que se refiere el artículo 6 y decidan libremente pertenecer a una Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación.
2.El importe y devengo de la cuota cameral se determinará por el Consejo Superior de Cámaras.»
                El Gobierno ha establecido que la pertenencia a las Cámaras de Comercio (que son corporaciones de Derecho Público) y el correspondiente pago del recibo cameral es voluntario, sin que se pueda obligar a pertenecer a la misma a ningún empresario, bien sea persona física o jurídica.
            Con el transcurso del tiempo podremos valorar el alcance de la medida adoptada, pero lo que si creo que es correcto y adecuado es la supresión de la imposición de pertenencia a una determinad entidad, ya que debe de ser el empresario o comerciante, quién dentro del límite de la voluntad y en base al principio de libertad de empresa decida su pertenencia o no a la misma.
              El Decreto-ley, además de la urgencia con la que se publica no establece mecanismos alternativos para las adecuación de las Cámaras de Comercio a la nueva realidad, ni tampoco un periodo de carencia o una financiación alternativa, sino que dentro de la vorágine legisladora que nos preside se dicta una norma que modifica numerosos aspectos de la vida empresarial sin prever los alcances y consecuencias de la misma.

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